Para independentista Catalán, con este blog empecé a
escribir, aunque me doy cuenta ahora que nunca me había dirigido a vosotros, a
los independentistas, quiero decir. Si me dejáis, quiero hablaros ahora, en un
lenguaje coloquial, como hablaríamos en la calle.
He vivido con vosotros todo el procés. Incluso estuve
celebrando con vosotros la “recién proclamada” república, en plaza Sant Jaume.
Llegué un poco tarde, sobre las 10 de la noche, pero me dio tiempo a disfrutar
la fiesta y a hablar con algunos de vosotros, sois bona gent.

Se me estropeó el tema cuando llegó la Belén Murillo, de Madrileños
por el Derecho a Decidir, que dijo que venía de Alcalá de Henares y llevaban
organizando un montón de actos en Madrid a favor del tema, y ella no había
hablado en el escenario. Total, que se me acabó la aventura.
No sabía exactamente lo que iba a decir allí arriba, no
llevaba nada preparado, pero hubiese sido algo parecido a lo que os voy a decir
ahora y lo que aquel día expliqué a algunos de la ANC y Omnium y gente con la
que hablé en la calle. Al menos ahora tengo más tiempo del que hubiese tenido
en allí.
Mirad, cuando empecé a escribir los blogs, tras la Diada de
2012, solo lo hice para poder copiar y pegar lo que siempre respondía en los
foros de El País y La Vanguardia, que ya entonces bullían. Os aseguro que mi
intención fue la de entender el problema, y en esta España de pandereta con
gobiernos infectados de corruptos y por aquel entonces con gente huyendo a toda
Europa buscando trabajo, todos entendíamos que argumentos no os faltaban.
Pero se veían detalles curiosos. Aquella manifestación en
Barcelona que según los medios juntó a millón y medio de personas por el
derecho a decidir, fue convocada por un president de la Generalitat. He estado
en bastantes manifestaciones en mi vida pero sería la primera vez que veía una
manifestación en contra del Estado convocada por una institución pública.
Además con un lema artificial, "Catalunya,
nou estat d'Europa" y animando a los que no comulgasen con la
independencia a sumarse en acto de protesta contra el gobierno español. Aquello
no fue una manifestación espontánea de la gente contra el sistema o contra el
gobierno como decían. Se fletaron 85 autobuses más de línea para movilizar a
toda Cataluña e incluso tres trenes desde Girona, Figueres y Manrresa. Se había
convocado por la Generalitat y esta había facilitado su asistencia masiva.
Desde luego esto en mi mundo no es muy normal pero vaya, ya sabemos que
“Catalunya is different”.

Fue entonces cuando me puse a leer todo lo que pude sobre el
tema. Me habéis hecho saber más de balanzas fiscales, cálculos territoriales,
gestión de gastos e impuestos entre las Comunidades Autónomas e historia de
Cataluña y España que a día de hoy puedo debatir de esto con cualquier experto,
algo que os agradezco. Comencé a escribir toda esa información en los blogs y
para mi sorpresa se convirtieron en manual de consulta y centro de debate sobre
el tema. Ya llevan más de 700.000 visitas.

No me voy a entretener mucho en datos económicos, históricos
o de cualquier clase porque sé que el deseo de independencia poco tiene que ver
con ellos. He hablado tanto con tantos de vosotros, amigos, foreros, comentaristas en mis blogs, las extensas conversaciones con Josep Hernandez de la ANC, que hace mucho me dí cuenta
que los datos en estos temas sirven de poco. En cuanto a uno se le
contraargumenta con ellos te niega, se marcha o apela a los sentimientos y sobre los sentimientos
de cada uno poco tenemos que decir los demás.
La independencia va de sentimientos, y de esto es de lo que me
hubiese gustado hablar aquella noche en plaza Sant Jaume, en la fiesta de la
recién proclamada República de Cataluña.
Bien, sentimientos, os voy a hablar de lo que hemos sentido
muchos dentro y fuera de Cataluña con vuestro procés separatista.

España había desaparecido de Cataluña y a los españoles nos convertisteis
en extranjeros y ladrones. Aquel Espanya ens roba, la Espanya subsidiaria,
Catalonia is not Spain ¿os acordáis?… Yo que vengo de la EGB y me he pasado mi
infancia usando baños Roca, desayunando Cola-Cao, almorzando Foskitos, pintando
con lápices Alpino y estudiando con libros Santillana, todo empresas catalanas,
ahora resulta que era un ladrón y encima extranjero.
Ha sido una de las estrategias de propaganda política más
sucias que nunca he visto y así es como se ha construido vuestra República.
Resulta que aquellos cálculos de 2012 de los 16.000 millones
de euros anuales con los que os ibais a forrar quedándoos con los impuestos que
nunca volvían a Cataluña eran un timo. Básicamente en esos cálculos no se
contaba con lo que el Estado ponía para todos los catalanes y se metían los
intereses de la deuda contraída. Aquel déficit fiscal se decía tan insoportable
que ningún estado federal como EEUU o Alemania permitirían algo así porque
además ponían limites al déficit fiscal de sus regiones.

La verdad es que siquiera era necesario que los españoles de
fuera de Cataluña hiciésemos ninguna clase de boicot, ni que la UE echase a
Cataluña. Solo con que Cataluña se gastase en su ejército el 1% de su PIB que
como mínimo gastan todos los países para estar en la OTAN, ya había un déficit
de 1.500
millones de euros anuales sobre los cálculos de Carreras.
Muchos de vosotros aún no os habéis enterado de nada de esto
y seguís soñando con lo rica que sería vuestra Cataluña independiente. Tampoco
os han contado que como no tenían un duro, para hacer ese ejercito que tan
necesario veían para defenderse de España os
querían poner a hacer la mili de nuevo. ¿Quien lo hubiese imaginado,
verdad? Perdiendo libertades en vuestra nueva República Catalana.
Ya sé que todo esto es difícil de creer y más si gente tan
lista como
el economista de las chaquetas de colores, Xavier Sala i
Martí, y sus profesores del Collectiu Wilson, aún siguen dando la matraca con
lo interesante que sería la independencia.
Pero os aseguro que todos sabían. Los del Collectiu Wilson
usaban los mismos datos de la Generalitat aún a sabiendas que el cálculo estaba
sesgado, además de no ajustarse a la situación de deuda actual de Cataluña, catalogaba
como bono basura. La independencia ahora era inviable porque Cataluña no se
podía financiar y todos los economistas sensatos que trabajaban para la
Generalitat, como Josep Oliver o el mismo Mas-Colell, lo habían advertido. La
secesión solo se podía pensar a medio o largo plazo y pactada con España.
El mismo que creó el slogan del Espanya ens Roba, Alfons López Tena, exdiputado de CIU,
reconocía en vísperas del 1-O que todo era un engaño, un farol para conseguir
más concesiones del gobierno. El no esperaba una DUI porque sabía que la
independencia no era posible. Explicaba que todo se hacía porque a los de
Convergencia y ERC les resultaba rentable electoralmente. Cuando le preguntaban
por como explicarían a la gente que todo era una ilusión textualmente
respondió: “Le dirán 'estamos con vosotros, aspiramos a
la independencia pero no nos dejan. Así que votadnos, apoyadnos a quienes nos
partimos la cara por vosotros porque cuantos más votos tengamos más
fuertes seremos”.
Ha sido todo un engaño. De hecho los que estabais metidos en
esto, dentro de la ANC o de Omnium cultural, lo sabíais. Sabíais que estaba
todo planeado, que ibais a tratar de provocar una reacción violenta del estado
para conseguir apoyo internacional, y los que os hemos seguido lo sabíamos
también. Habíamos visualizado los videos de la ANC donde lo que explicabais.

Todavía no puedo explicarme como se ha podido llegar tan
lejos. Supongo que por dinero unos, por poder otros, porque se acabó yendo de
las manos, y sobre todo, por desprecio.
Si, ya sé, los independentistas no despreciáis ni odiáis a
los españoles. Primero porque decir esto queda muy feo y no es bueno para la
propaganda democrática y pacifista que han querido vender. Y segundo porque la
mayoría de vosotros sois gente normal, que tenéis a vuestros abuelos y a media
familia repartida por toda España. Pero decidme: Cuándo nos acusáis a todos los
españoles de robaros, de ser unos vagos, unos rentistas, unos subsidiarios...
Cuando decís que lleváis 300 años oprimidos por España, extendéis en el Camp
Nou las enormes pancartas con el lema “Catalonia is not Spain” y pitáis al
himno nacional. Cuando habéis unido a pueblos tan dispares como valencianos,
andaluces, vascos, castellanos o gallegos bajo el término españoles, haciendo de
todos nosotros un enemigo extranjero, incluso cuando compartís el mismo idioma
con algunos de ellos… ¿qué es esto?, ¿cómo lo llamáis?, ¿no es odio?.
Cualquiera que quiera verlo, encontrará cientos de videos en
Youtube mostrando estudiantes independentistas aporreando la puerta de un aula
de alguna universidad catalana hasta hacer llorar a la gente, o activando la
alarma para boicotear las clases que decidieron no seguir la huelga de país. O
los videos de niños catalanes que escenifican obras teatrales en las que España
los conquista, o pintando banderas independentistas o hablando sobre su opinión
de la independencia. O radicales quemando banderas y haciendo escraches a las
sedes de partidos políticos constitucionalistas. O reventando un tenderete que
vendía artículos de la selección y pegando a las tenderas, o aquel señor que
llevaba a hombros a su niña y le pegaron por llevar una bandera española.
Este tema ha estropeado una sociedad que para muchos en toda
España nos era ejemplo de vanguardismo y europeísmo. Tengo amigos que ya no
hablan de este tema en casa o en el trabajo por evitar problemas. Yo mismo he
sentido poner en peligro por este tema antiguas relaciones de amistad muy
queridas. Me comentaba un amigo de Madrid, que lleva viviendo en un pequeño
pueblo de Gerona desde hace 10 años, casado con una catalana y con dos niños,
que ya no aguanta más, se marcha. Siquiera puede hablar con los padres del
colegio ni ir a cenas con ellos porque el monotema del encarcelamiento de los
Jordis lo ocupa todo.
No pienso que seáis culpables de ello, más bien diría que
sois sus víctimas. Es sorprendente la velocidad con que su sistema de
propaganda produce nuevos mensajes manteniendo la ilusión y echando la culpa a
España de todo. Su simpleza, la popularidad con que se expanden, la forma de
construir un enemigo y como se niega lo evidente son propios de un sistema de
propaganda goebbeliano.
Si no fuese por el daño que se ha hecho, todo esto sería
motivo de risa. La Cataluña independiente pasaba de ser un nuevo estado
europeo, a tras la negativa de la UE, ser un rico estado a la Suiza dentro del
espacio Schengen. El nuevo Estado Catalán podía ser desde un estado
superliberalizado a modo USA como otro socialprogresista a modo sueco. Para todos había una república al
gusto. Y si se tenía que justificar el derecho de autodeterminación en base a
jurisprudencia internacional, pues Cataluña era una colonia española.
Este sistema de propaganda, además de detestable, ha costado
una fortuna. Se han pagado sueldazos a académicos y suculentas subvenciones a centros
culturales catalanes para promocionar la idea de la España opresora. Muchos
historiadores catalanes han instigado el relato incluso dedicando un simposio histórico
con el título “España contra Cataluña”. Para los faustos de la caída de
Barcelona en 1714, se abrió el Mercat del Born. Un parque temático de 84
millones de euros destinado al enaltecimiento de las falacias de esa visión opresora
de España a raíz de la Guerra Sucesión. Yo mismo lo visité y acabé increpando a
un funcionario por mentir al explicar que los ejércitos de Felipe V llevaban la
bandera de Castilla cuando la realidad es que llevaban la flor de Lis de los
Borbones. Se largó y no le volví a ver. La desfachatez llegó a tal punto que
Artur Mas felicitaba la navidad en 2013 con un christma rememorando el asedio a
Barcelona de 1705, cambiando las banderas holandesas de los barcos de la
pintura original por banderas españolas.
Es que todo es una mentira. Felipe V no prohibió el catalán,
obligó a escribir en castellano en las instituciones de la monarquía donde
antes se escribía en latín, lenguaje que solo entendían los cultivados. El
mártir Casanova no lo fue tal, murió de viejo, perdonado por el rey y además luchó
“por la libertad de toda España”. Y Cataluña nunca fue una colonia española,
más bien los industriales catalanes se opusieron cuanto pudieron para evitar
que se concediese la más mínima autonomía política a las colonias.
Si, ya sé que Cataluña tenía sus constituciones y fueros
medievales. Como el resto de los reinos españoles. Esos privilegios no
justifican una nación, primero porque ninguno de los Habsburgo juraron las
constituciones de sus reinos, su poder estaba por encima de ellas. Y segundo
porque en la Europa del medievo habían territorios verdaderamente independientes
del poder del rey, ciudades-estado como Génova, Venecia o Marsella, que hoy
están incorporados a los modernos estados nación del s. XX.
Y si la lengua y los aspectos identitarios culturales de una
región son motivo para ser una nación, el Ethnologue nos informa de la
existencia de 6.909 lenguas en la Tierra para 194 países que existen en ella.
España somos buen ejemplo de ello.
Todo el argumentarlo nacionalista, desde el expolio hasta
los argumentos históricos y legales se reducen a una mera patraña.

Si, ya sé, el Estatut, una gran ofensa de España al pueblo
catalán. Un Estatuto de autonomía que solo se molestó en votar a favor el 35%
de la población catalana, y que además se dejó casi intacto. El TC solo matizó
que el término nación del preámbulo tenía un significado simbólico y derogó los
artículos que transferían competencias reservadas al Estado o que le obligaban
a hacer un número de inversiones en Cataluña.
Cierto es que el PP impugnó en el estatuto catalán artículos
que habían votado en otros como el andaluz, pero en ninguno de ellos se hacía
una usurpación de competencias estatales como lo hacía el catalán.
La derogación de algunos artículos del Estatut solo ha sido
la excusa de los nacionalistas para enfrentar a la sociedad catalana contra el
resto España, cuando la realidad es que la mayoría de catalanes siquiera saben
lo que se ha derogado o cual era el problema.
La revolución de las sonrisas no ha sido espontánea. Se ha
provocado intencionadamente por el gobierno catalán a base de una propaganda
llena de mentiras y de odio en la que ha silenciado a la mitad de los catalanes.
Y esta estrategia ha costado millones.

Si hubiese existido en todo esto el más mínimo sentido
democrático, de forma honesta, el procés habría acabado con la consulta del 9N
de 2014.
Muchos abogamos por permitir aquella consulta legal en
Cataluña que desbloquease la situación. Todos sabíamos que en una consulta
abierta con la opción de un Estado más federal la independencia no obtendría
más de un 35% de los votos. No era necesario que fuese vinculante, solo
transferir eventualmente la competencia de consultas ciudadanas a la
Generalitat. Esta petición se llevó al congreso, y fue Rubalcaba quién abogó
por una consulta de este tipo en toda España, con esa opción federal. Pero los
independentistas de CIU y ERC se negaron, no quisieron que el resto de
españoles participasen. Y tampoco el PP la vio con buenos ojos, sabiendo que la
gente se vengaría de ellos por los recortes en una consulta de este tipo.
Cierto que la consulta del 9N se hizo ilegalmente, pero
nadie, ni el gobierno ni los cuerpos de seguridad del estado, ni nada trató de
evitarla. Se dejo que los catalanes votasen alegremente y los resultados se
retransmitieron incluso por TVE con toda la pompa de un proceso electoral.
Media España estuvo pendiente de ellos.
Aún con aquella chapuza, en la que incluso uno de los miembros
de junta electoral de la “consulta”, Joaquim Brugué de ICV, acabó dimitiendo
porque aquello tenía total falta de garantías y neutralidad, diciendo que si “un observador internacional lo viera,
creería que Cataluña es Guinea”. , el independentismo no lo logró
acumular a favor del SI más del 37% del censo habitual de votantes en Cataluña.
Y aún peor, llamando a votar a catalanes en el extranjero y a menores de entre
16 y 18 años, un censo de unos 6.300.000 votantes, los votos al SI no lograron
más de un 29.5% de todo este censo. La mayoría de catalanes no quisieron
participar en lo que consideraron un butiferrendum.
¿Porqué se ha continuado con esto, incluso hasta ahora?
Porque la crisis ha dado al independentismo catalán una oportunidad histórica y
el que es independista de verdad no parará nunca hasta conseguirlo. Así ocurrió
tras las dos votaciones secesionistas de Quebec, que la acabaron arruinando, y ha
ocurrido tras el referéndum de Escocia. A pesar de los resultados los
independentistas siguen luchando por la causa y el desafío solo termina cuando la
gente los deja de votar.
A los que han llevado todo este procés les importa un pito
la democracia y les importáis un pito todos vosotros. De hecho les importaría
un pito arruinar Cataluña por mantener el desafío porque si no lo hacen no
les votaría nadie y desaparecían. Es una cuestión de supervivencia.
Si los costes para el erario público se les quedaron cortos
hasta la consulta del 9N, desde 2016 el
proceso independentista ha costado alrededor de 800 millones de euros anuales
que se han ido a las estructuras de estado para la futura republica como el CESICAT,
el CTTI y otros tantos, a entidades para la externalización del proceso como el
Diplocat, y a los supersueldos de todos los consellers, presidencia y
consejeros que implican el 40% de todo este gasto. Habría que sumar el coste de
TV3 y Catalunya radio, que solo en 2017 ha recibido 311 millones para continuar
manteniendo el monotema del procés, más subvenciones y pagos opacos a entidades
soberanistas de difícil cuantificación.
¿Os imagináis lo que se podría haber hecho con todo este
dinero por la sociedad catalana?. ¿Invirtiendo en cosas que realmente la gente
necesitaba?

Y mientras se echaba la culpa a España, el procés absorbía buena
parte de sus recursos, los de todos los españoles. Desde 2012 Cataluña ha recibido 63.000 millones de euros del FLA, succionando
el 30% de estos recursos de financiación barata que el Estado proporcionaba a
todas las CCAA. Y la deuda de Cataluña con el Estado no ha dejado de aumentar, aún
registraba un nuevo record en 2017, 52.499 millones de euros. La
deuda catalana es, por sí sola, más de la cuarta parte de los 286.000
millones del total de la deuda acumulada por todas las comunidades autónomas.
Claro que, como Cataluña paga muchos impuestos, que se fastidien los
españoles. Y como encima os ibais a ir, la deuda también se la iban a comer
ellos.
Dicen que lo han intentado todo
por negociar un referéndum legal. No es verdad. Ni cuando presentaron la
consulta en el congreso quisieron negociar nada, ni opciones federales ni
votación que involucrase a todos los españoles, ni volvieron a intentarlo
después. Rajoy no ha dejado de explicar que él no podía negociar bilateralmente
una cosa así, porque es cierto que no puede, pero tampoco les ha dejado de
invitar al congreso a que lo hiciesen, o a negociar mejoras de financiación. No
han querido. Incluso unos meses antes del 1-O la vicepresidenta
Soraya Saenz de Santamaría invitó a Puigdemont a debatir y dialogar su
propuesta de referéndum en las Cortes Generales. Todavía le están
esperando.
No lo han hecho porque debatir
hubiese implicado sacar a relucir a la opinión pública todas las mentiras con
las que la propaganda de la Generalitat ha engañado a tantos catalanes y el
dinero que se han gastado en ello.
Nunca se quiso negociar. De hecho
tras el plebiscito se eliminó a un president que pensaron podría hacerlo,
desconfiando de que llegase hasta el final, para meter a un fanático, Carles
Puigdemont, que no se había votado y que según sus memorias, para volar
de Barcelona a Madrid, en vez de usar el puente aéreo prefería pasar por
Bruselas para desde allí poder enseñar su pasaporte, o hacía el checking en los
hoteles a altas horas de la noche para inscribirse como procedente de un país
llamado Cataluña.

Se han desacatado resoluciones judiciales, hecho leyes que
se saltaban por los aires la constitución y el Estatut y se ha faltado el
respeto a todos los principios democráticos, revistiendo todo el proceso de una
legalidad imaginaria hasta obligar al Estado a actuar, para finalmente acusarle
de opresor, alimentando el victimismo. Una estrategia que se sabe ha estado
detrás de la aprobación
de un buen número de leyes sabiendo que serían anuladas por el TC.
La Generalitat ha usado todo su poder para implicar a las
instituciones catalanas y a todos sus funcionarios en su estrategia de desacato
al Estado. Se han negado a facilitar datos de gastos, han robado sus datos
censales, han usado a los mossos para espiar a miembros de los partidos de la
oposición e incluso a los compañeros sospechosos de no comulgar con el independentismo.
Se ha usado al profesorado para involucrar a padres y alumnos en el procés, se
han realizado listados de intelectuales y personalidades catalanas no afines a
la causa y se han deshecho de cargos públicos por su lealtad al Estado,
como el ex-director de los mossos Albert Batlle.

En la sede de Unipost se necesitó una unidad de
intermediación para que unos 200 manifestantes permitiesen salir a la comitiva
judicial que registraba la empresa. En la sede de la CUP de Barcelona se
concentraron 2000 manifestantes que impidieron el paso a la policía
obligándoles a hacer tiros al aire para evitar un ataque a un furgón policial.
En la Conselleria de Economía 40.000 manifestantes convocados por los Jordis
pincharon y destruyeron vehículos policiales, impidieron la salida de los
detenidos primero y la comitiva judicial no pudo salir de allí hasta las 4 de
la madrugada. Jordi Sanchez, de la ANC, gritaba "que nadie se vaya a casa,
será una noche larga e intensa", y Jordi Cuixart de Omniúm aún pedía de
madrugada que la movilización no se detuviera haciendo de interlocutor con la
guardia civil. Otros cientos de manifestantes habían impedido desde primera
hora de la mañana en Vía Layetana la salida de un número de furgones de las fuerzas
de seguridad del Estado preparados para otras operaciones judiciales ordenadas bajo
la misma causa. (+
info)
Cuando hoy día oigo lo de presos políticos y las proclamas
por la liberación de los Jordis me provoca risa. El día que todo esto salga a
la luz con detalle más de uno va a sentir vergüenza de haberlos defendido.
Rajoy esta vez se había propuesto evitar el referéndum,
aunque solo fuese por despecho, o por contentar a sus votantes. Pero los
burócratas del Estado han sido ingenuos al minusvalorar la terquedad de las
masas independentistas. A esos millones de votantes ya no les paraban las leyes
de un Estado que brillaba por su ausencia en Cataluña. Solo se podía parar mediante
el uso de la fuerza en detrimento de su imagen, algo a lo que dudo estuviesen dispuestos.
Cuando el independentismo estaba por los suelos el ejecutivo de Rajoy no pudo ser más estúpido. Ya no solo eran las imágenes de gente despidiendo a policías
y guardia civiles con las proclamas de “a por ellos”. Siempre quise pensar que
al menos se referirían a los independentistas y no a los catalanes. Al Ministerio de Interior no se le ocurrió a otro para dirigir a los mossos y fuerzas de
seguridad en la operación contra el 1-O, que a Diego Pérez de los Cobos, hijo
de miembro de Fuerza Nueva y hermano menor de Francisco Pérez de los Cobos, el
expresidente del TC que derogó el Estatut. Parecían hacerlo aposta.
Cayeron en la trampa. Al final el independentismo logró las
imágenes que buscaba. Esas con las que tantas veces habían soñado para
internacionalizar su proceso.
Aquella noche del 1 de octubre me contactó David Rey, un periodista argentino que quiso
entrevistarme hacía unos meses sobre el tema catalán y con el que he entablado
cierta camaradería. Estaba muy preocupado por aquellas imágenes. Yo aún no era
consciente de su impacto internacional, me lo advirtió él. Ni Europa ni America
Latina veían ahora a España con buenos ojos, aunque nadie sabía exactamente
cual era el problema. Ambos compartimos que el gobierno de Rajoy había cometido
una gran torpeza, pero David insistió en no culpar a la policía, explicándome
que aquellos agentes habían estado allí para protegernos de un golpe de estado.
Yo aún no era consciente de esa dimensión de los hechos.
En todos estos años la gente no se había enterado de nada.
Yo os llevo siguiendo desde 2012 y sé lo que el independentismo ha hecho y como
lo había preparado. Mis familiares y amigos ahora compartían mi preocupación
cuando antes pensaban me había desquiciado con este tema. A David Rey le dije
que para dar una solución a Cataluña “hace falta que sepan la verdad”, a lo que
este me contestó: “A la gente no le interesa la verdad, Rafael. Naturalmente es
devota de los mitos”. Estas palabras de David me han quedado marcadas.

Al final todo se sabe. Muchos mossos se quejaron de no recibir
ni ordenes ni medios, no se preocuparon por precintar las aulas de madrugada
como habían convenido y les dejaron todo el marrón a las fuerzas de seguridad
del Estado. En general la gente pudo votar con tranquilidad, de hecho parecía
que algunos votaron con varias papeletas. El resultado, después de los supuestos
1000 heridos que se hablaban, o según Jordi Sanchez, de la ANC, un "balance
de heridos que no existe en Europa desde la II Guerra Mundial”, es que solo
hubo 4 hospitalizados. De estos dos por heridas leves, otro por un infarto, y
otro que perdió un ojo por un pelotazo de goma. Este último que se supone que
pasaba por allí, resulta que aparece en las imágenes golpeando a policías y
tirándoles vallas. La de los dedos rotos y abusada sexualmente también era
mentira. (+info)
La estrategia del independentismo ha sido tan descarada y
cínica que lleva a la mofa. La pena es que haya tanta gente que aún no
se dé cuenta. Parece que nadie ya se acuerda de las cargas de los mossos en Plaza
Catalunya el 27 de mayo de 2011 sobre indignados pacíficos sentados en la
calle. Se saldó con 121 heridos hospitalizados, pero nadie lloró por ellos. Entonces
los mossos explicaban que no existe la resistencia pacífica. Paradójicamente
ninguna de las instituciones catalanas o partidos y medios independentistas
habló de violencia institucional o vulneración de derechos humanos. Los mossos
reventaron el movimiento 15M en Cataluña, otro fenómeno que se ha
llevado por delante el process. Por lo que parece aquello no era del gusto
del exvicepresidente de la Generalitat y exlíder de ERC, Carod Rovira, que
expresó textualmente: “Tienen, como
españoles, todo el derecho del mundo a indignarse. Pero si quieren hacerlo,
como españoles, lo mejor es que no se equivocasen en el mapa y se manifiesten,
se indignen, meen, pinten, chillen e insulten, allí donde les corresponde, en
su país", España.
Los días que han venido después del 1-O han sido una
verdadera locura en España. El cúmulo de información que se recibía mareaba.
Conozco gente involucrada que prefirió dejar el móvil en casa. Lamentablemente
los 280 caracteres de Twitter dan lugar para muchas proclamas pero para poca
información argumentada. No me extraña que la gente se agarre a una idea sin
tener ni idea del porqué lo hace.
Los españoles fuera de Cataluña han pasado de la más
completa apatía hacia lo que ocurría en Cataluña, a en los dos últimos años
convertirse en el centro de debates de bar, bromas de whatsapp y
entretenimiento en general. Pero en las semanas posteriores al 1-O de las
bromas se pasó a la indignación de las imágenes y de ahí a la preocupación. Hasta
en los grupos de whatsapp de hombres desapareció el porno. El tema catalán lo
ocupó todo.
Sí, la gente comenzó a saber la verdad. Ahí fuera podían decir
lo que les diese la gana, pero los españoles no somos ni fascistas ni ladrones.
No les hemos hecho nada a los catalanes para que nos traten como tales. Más
bien los nacionalistas han hecho lo que les ha dado la gana, discriminándonos a
todos los demás y callando a los que no comulgaban con el régimen. Ahora
veíamos las consecuencias de nuestra apatía, de los pactos de gobierno
otorgándoles cada vez más privilegios, de cómo habían convertido Cataluña en su
patrimonio robando sistemáticamente gracias a las competencias concedidas y
como ahora las ponían contra el Estado, contra todos nosotros.
Había rabia, y a la vez tristeza por haber dejado hacer al
nacionalismo. Y ahora todo dependía del capricho de unos locos por declarar la
independencia de una parte de nuestra tierra, de nuestra historia, de nuestras
familias y amigos. Por una vez en la vida, a esa España que tanto nos hemos
esforzado por detestar, la observábamos con compasión y hasta con cariño.
Si en vez de inventaros la historia la hubieseis estudiado,
os podríais haber hecho una idea de lo que iba a ocurrir. Las instituciones
catalanas han tenido la manía a lo largo de su historia, desde tiempos de su
pertenencia a la Corona de Aragón, de echar la culpa al Estado de todos los
males mientras succionan con impuestos a su pueblo. Y esto se lo creen algunos
catalanes, pero no todos, lo que ha llevado a no pocas guerras civiles y luchas
internas que han arruinado Cataluña, y con ella al resto del Estado. Así
ocurrió en 1470, 1640, 1714, 1873, 1931 y ya veremos ahora en 2017.


Los héroes de todo esto no son los Jordis ni los presidentes
y consellers que se han forrado con el soberanismo. Los héroes son los
intelectuales de CCC (Convivencia Cívica Catalana) o el Somatens que
aparecieron de la nada casi sin financiación para predicar en el desierto del
pensamiento único nacionalista. O SCC (Societat Civil Catalana), que desde su
aparición no ha dejado de elaborar estudios objetivos con los que contraargumentar
al independentismo a pesar de sufrir continuos boicots y agresiones en sus actos. O
la web Dolça Catalunya que lleva años destapando las corruptelas y
manipulaciones del soberanismo cuando nadie se atrevía a escribir sobre ellas.
O la gente de los partidos de la oposición que llevan años sufriendo el
señalamiento a ellos y sus familias, negocios y sedes.
Los héroes son los fiscales y los jueces que por hacer su
trabajo son víctimas de insultos y gritos a las puertas de los juzgados, y que
se encuentran las ruedas pinchadas de sus coches o la puertas pintadas en sus
casas. Son esos empresarios, como Xavier Gabriel de la Bruixa d´Or, catalán de
toda la vida, que se han visto obligados a dejar Cataluña por evitar los ataques
de independentistas a sus negocios.

España ya no estaba para diálogos. Ahora había que salvar a la patria. El independentismo había logrado unir
a todos los españoles, por vez primera en el amor a España, ondeando sin
pudor su bandera.
En la multitudinaria manifestación del 8 de octubre en Barcelona, Borrell
increpaba a los empresarios por no haberse pronunciado antes sobre las consecuencias
de la secesión. Tenía razón. Muchos de ellos trataron de aprovecharse del pulso al
estado para obtener mayores beneficios y otros temieron perder los contratos a
dedo con los que a través de comisiones ilegales habían alimentado la merendola soberanista de la Generalitat. Ahora
la inseguridad jurídica que había provocado el procés les obligaba a marcharse.
Finalmente, el 10 de octubre, Puigdemont declaraba la
independencia para suspenderla inmediatamente. Un hecho que provocó la risa en
toda España pero que evidenciaba las presiones que estaba sufriendo. La
declaración unilateral de independencia ya era cuestión de días.
Uno de los grandes periodistas españoles de nuestro tiempo, Iñaki Gabilondo,
el 26 de octubre culpaba en una de sus grabaciones a los “incendiarios independentistas”
de una situación que él preveía de pre-guerra: “¿Así que era así?, ¿era así
como se desencadenaron esos desastres históricos?, decía. Los españoles vivimos
aquellos días con el corazón en un puño.
“La Voz de Iñaki” O jueves milagro o viernes negro https://elpais.com/elpais/2017/10/26/la_voz_de_inaki/1509002158_917954.html
Finalmente, el mismo 26 de Octubre, tras filtrarse que se
convocarían elecciones para evitar la aplicación del 155, Puigdemont no pudo
soportar la presión del secesionismo. En las puertas de la Generalitat le
llamaban traidor, Gabriel Rufián tuiteaba que se había vendido por 155 monedas
y parece que sufrió una rebelión de los partidos independentistas que le habían
acompañado y de sus propios compañeros. La realidad es que posiblemente temía
más a un sector secesionista desbocado que al Estado por declarar la
independencia. Puso la responsabilidad en manos del parlament que se encargaría
de aprobar formalmente la secesión al día siguiente.

Aquel día me fui a Barcelona con mi mujer, que siempre ha querido acompañarme. Necesitaba saber como
lo estabais viviendo. Llevo tanto tiempo siguiendo esto que no podía dejar de
saberlo.
En el tren no había nadie que hablase de ello, daba la
sensación de no haber ocurrido nada. Cuando llegué a la estación de Sants tampoco había nada que recordara estar sucediendo un hecho histórico, como el nacimiento de un
nuevo estado en Europa presuponía. La gente pasaba, de hecho no llegué a ver
ninguna bandera estelada. En ese momento comencé a sentirme eufórico.
Todo el mundo iba a la suya, a su casa después de un día de trabajo o a salir
de fiesta aprovechando el fin de semana.
Comenzamos a retransmitir la aventura en los grupos de
whatsapp. Hermanos, primos, amigos repartidos por Castellón, Madrid, Cataluña, Valencia y Londres se hacían participes
de la recién proclamada República de Cataluña.
Una vez en el hotel, el recepcionista nos comentó que la
gente llevaba todo el día de fiesta y estaría ya cansada, pero que en plaza
Sant Jaume aún estaban los conciertos. Nos consultó si preferíamos la fiesta
política o la de todos los fines de semana. Vamos, que la gente estaba de fiesta con independencia de la Nueva República.
Tal y como nos íbamos acercando a plaza Sant Jaume se veía
más gente involucrada. Banderas independentistas, la mayoría gente muy joven y
muy borracha. Nos reíamos de aquella situación. La preocupación de nuestras
familias y de los medios por algo que no parecía ser más que una buena fiesta, excusa para emborracharse.
Allí estaba, la celebración de la nueva República
Catalana. La plaza Sant Jaume atestada de esteladas, gente contenta, bebiendo y
alegre. Gente viviendo su fiesta. Uno llorando emocionado, supongo más por la
embriaguez que por el momento. Muchos aprovechando a contar sus historias a los
medios de comunicación de todo el mundo que por allí andaban repartidos.
Supongo que estos se morirían de risa al observar la opresión a la que les
estaba sometiendo el Estado.
Aproveché allí para hablar con algunos de vosotros. Entablé
conversación con un chico muy majo, fotógrafo, un tal David Puig, catalán
instalado en Montevideo. Al final hubo acuerdo en que lo mejor sería una España
más federal. Vamos, lo que pensamos todos, aunque solo sea por poner el título.
Como decía Piqué, "si hablo 10 minutos con ellos seguro que nos ponemos de
acuerdo". Puig me reconocía que si en Uruguay la gente hubiese obstruido una
acción policial como ocurrió el 1-O la policía los hubiese linchado a palos.
Esto es lo que supongo piensa todo el mundo por ahí fuera.
Allí la gente sencillamente estaba disfrutando una fiesta. Nadie creía que estuviesen viviendo en un nuevo país, de hecho todos sabían que
mañana seria otro día y que nada habría cambiado.
Cuando la fiesta terminaba y miraba a toda aquella gente tan
contenta, me di cuenta que lo que celebraban era el haberse salido con la suya,
el mero hecho de fastidiar y pasar por encima de la autoridad de un gobierno al que odian, el del PP.
Cuando terminó la fiesta nos encontramos en otra plaza con
unos chicos con una bandera española y acabamos haciéndonos fotos con ellos.
Como tuiteó el brillante Eduard Punset, no somos fascistas.
Efectivamente, la mayoría de españoles, independentistas
catalanes incluidos, somos gente normal, gente buena que me diríamos. Si de
algo estoy seguro es que no nos vamos a echar a la calle a matarnos entre
nosotros. Los españoles ya hemos descubierto mejores formas de entretenernos.
Ahora nos enviamos chorradas por el whatsapp y nos manifestamos con banderas en
la calle.
Al día siguiente me encontré con aquel tenderete donde un
par de chicas venden artículos de la selección. Nos contaron aquel episodio
en que les reventaron la carpa y las pegaron. Lo había visto en los periódicos.
Las chicas pasaron mucho miedo. Estaba allí también Ferran Brunet, profesor de
Economía de la UAB y uno de los fundadores de SCC, que ha
convocado todas las manifestaciones españolistas en Cataluña. Un gran tipo y
otro de los primeros valientes que tuvieron el coraje de enfrentarse al
pensamiento único nacionalista. He usado algunos de sus artículos en mis blogs, no le quise
decir que invertía mi tiempo en esto pero ya lo hizo mi mujer por mí.
Me animó a entrevistarme con un periodista israelí que se
encontraba allí. El profesor me advirtió simpáticamente que estos aún no se
habían pronunciado. Al periodista le preocupaba lo que parecía preocupar a toda
la comunidad internacional, si habría violencia. Le contesté que por supuesto que
no. Que a los españoles nos gusta la juerga y que los independentistas ya se
habían corrido la suya. Curiosamente en medio de la entrevista, dos inmigrantes
me vocearon el “visca la República de Catalunya independent !!”. ¡Si que el independentismo
tiene raíces históricas! me dije a mí mismo.
Por vez primera en mi vida compraba una bandera de España, junto a unos artículos rojigualdos, que vendían en el tenderete. Nos hicimos rápidamente unas fotos en plaza Catalunya y allí cogimos el tren de vuelta. Aquel día se convocaba otra de las emblemáticas manifestaciones
españolistas, pero no soy yo muy de banderas y nosotros ya habíamos disfrutado
nuestra fiesta.

La gracia de todo esto es que luchabais por una libertad que
nadie entiende donde os falta, y habéis acabado prisioneros de la paranoia de
un procés que no ha hecho ningún bien a nadie, ni tampoco a vosotros os hubiese
dado más libertades.
Le dije a David Rey que soy un creyente, y que pensaba que
la verdad al final prevalecería, y es esto mismo lo que intento, hacer saber la
verdad.
A vosotros, independentistas, os tengo que agradecer lo
mucho que me habéis hecho aprender, sobre todo a amar a mi patria, España, que
a los de mi generación tanto nos ha costado aprender.
Por una vez, una bandera de España ondeaba en mi balcón. Eso
si, solo duro dos días, que los nacionalismos nunca fueron buenos.